Sin brusquedades, tranquilos y apacibles, siempre que podamos de cara a ellos para que nos vean y no se sobresalten, hablandoles siempre con cualquier palabra cariñosa y conciliadora, si no nos queda mas remedio que acercarnos por detras haremos sonar nuestra voz con suficiente antelación antes de llegar a su lado para prevenirles de nuestra presencia